He caminado México durante más de 13 años con una cámara al hombro y el corazón abierto.
Cada fotografía en esta galería es un recuerdo, un fragmento de tiempo, un lugar que me marcó, una historia que se quedó conmigo.

“Pata de perro” no es solo viajar: es pertenecer al camino, dejarse sorprender, perderse para encontrarse. Aquí conviven paisajes, calles, personas, momentos simples y escenas irrepetibles. No siguen una estética perfecta, sino una verdad: la de lo vivido.

Estas imágenes no son solo fotos. Son memoria, gratitud y amor por un país que me transformó.